sábado, 11 de marzo de 2017

Ha sido una buena vida

Treinta y varios años…¡y los que falten! Por los personajes caídos durante la Guerra y los que están aún por venir

Estoy a 3 días de cumplir años y creo que esta situación de acercarme a los 40’s amerita una buena publicación en este espacio que tantas satisfacciones me ha traído. Qué bonito es cuando la inspiración llega a ti. Antes la gente me recomendaba escribir y a pesar de que me encanta simplemente, no podía. Ahora de pronto, las cosas brotan como por arte de magia. Hoy tuve una mañana muy bonita a lado de mi familia. Es maravilloso poder disfrutar de esos momentos que no sabes cuántas veces más vas a poder compartir. Como hace unos días la nostalgia me hizo parte de ella, recordando a una persona muy especial en mi vida, hoy que me encuentro a pocas horas de escuchar las campanas que anuncian que llegué a un año más de vida, me pareció justo y necesario hacer un homenaje a lo que he vivido hasta ahora; a los que han estado y se han ido, a los que espero que lleguen y a quienes están hoy día formando parte de mi entorno y han hecho de esta, “la Sunshine”, lo que es el día de hoy.

Las rupturas han sido parte habitual de mis días, en todos los sentidos…laborales, amistosas y amorosas desde luego. Una amiga hace unos días, después de leer mi blog me dijo: “¡Amiga mía…has vivido!”. Eso sencillamente me encantó. Decía Odin Dupeyrón en una gran obra de teatro que les recomiendo mucho, llamada “¡A Vivir!”, que es un buen síntoma que las cosas nos duelan, pues eso significa que realmente estamos VIVOS.


Y bien… ¿qué es lo que duele hasta el día de hoy, 11 de marzo del 2017? Bueno, quizás a la fecha, lo que sigue doliendo es la soledad. La soledad que se siente al no haber encontrado todavía a un cómplice de vida, a esa pareja con la que me he visualizado desde hace tanto tiempo y que de cierta forma había creído encontrar en personas equivocadas. Eso desde luego provoca tristeza y desilusión, sin embargo alimenta también ese deseo de hallar lo mejor. Y si lo mejor no ha llegado es una gran suerte que lo que se fue, se haya ido. Aunque es doloroso, hay personas a quienes no les corresponde estar en nuestra vida”. Odin Dupeyrón

Cuanto más pasan los años más complicado es involucrarse con la gente, en todos los ámbitos. Las amistades cambian, las rutinas cambian, las personas cambian, las empresas cambian. A esta edad (lo digo seriamente, sin considerarme ni tantito una anciana), las situaciones y experiencias que solías compartir con tus amigos, por ejemplo, ya no son las mismas. A muchos de ellos les cambia la vida antes que a ti y es complicado adaptarse a las nuevas circunstancias. La gente ya no se muestra ni tan disponible ni tan dispuesta como antes lo hacía, los tiempos se complican, las agendas dejan de cuadrar. Las redes sociales te confunden, dejas de ver a la gente durante periodos muy, muy largos, pero debido a que recientemente viste sus actualizaciones en Facebook piensas que los viste ayer. Y empiezan a marcarse distancias, sobre todo con aquellos que solían ser muy cercanos. Puede ser una transición dura y difícil pero probablemente, quiero pensar, necesaria. Para crecer, para evolucionar y para encontrar finalmente lo que tanto has buscado.

¿Quiénes se fueron? De estos últimos 2 años por lo menos puedo contarles rupturas difíciles e inesperadas: dos mujeres, a quienes consideré grandes y mejores amigas durante un tiempo, un patán enfermo que se hizo pasar por una pareja durante casi 2 años, un antiguo amor amigo, y en el lapso, otra serie de personas que en algún momento estuvieron muy presentes pero que ahora tienen hij@s, espos@s y/o compromisos que no les permiten agarrar la fiesta contigo cada 7 días, como antes lo hacían. Por los que ya no están o siguen estando pero no como antes, o los que afortunadamente permanecen, dedico estas lindas fotografías. De cualquier modo serán siempre parte de mi historia y por eso simplemente, ya se ganaron un lugar en mi pensamiento. Han sido tantos que espero no omitir a nadie, ¡tengo millones de fotos y recuerdos! Es realmente una bendición: he sido muy querida.















































































































































Tengo la gran fortuna de contar con una familia unida a pesar de todos sus problemas. Una familia que está conmigo siempre, que me respalda, me acompaña y que me ama. Una familia a quien he tenido la oportunidad de disfrutar, hacer reír y consolar en sus debidos momentos. No, no somos perfectos, pero en nuestra imperfección hemos hallado el modo de querernos y sobrevivir.

Tengo 2 hermosas perritas adoptadas con todo el amor del mundo, a quienes adoro, cuido y protejo y de igual forma me adoptaron, me aman y me protegen a mi. Simona y Lorenza son mis compañeras, amigas, mis pequeñas hijitas que todos y cada uno de mis días me demuestran el amor y el agradecimiento más puro y sincero que haya conocido. A quienes no tienen mascotas les digo sinceramente, con el corazón, que no hay nada más gratificante que llegar a tu casa y ver esas caritas de alegría y esas colitas moviéndose sin parar por la emoción de verte llegar. Los perros, señoras y señores, son seres supremos del cielo. Son ángeles, guías, amigos y motores indiscutibles de vida. Próximamente habrá una publicación especialmente dedicada a ellas.

Tengo salud, independencia, siempre me he sentido privilegiada porque las cosas indispensables en la vida, no me faltan. Tengo un trabajo que por primera vez, desde hace muchos años, me valora, me considera, me estimula y donde tengo muchas y visibles posibilidades de crecer. Y me voy a Brasil a demostrarlo dentro de una semana.

¿Qué está por venir? Pues en gran parte sé que eso depende de mí y creo también mucho que la vida nos compensa y nos premia por las cosas que hemos hecho bien durante el trayecto. Considero que este es el momento en que los deseos de tiempo atrás y los actuales están por materializarse, y que dentro de poco todo rendirá sus frutos. Que el tiempo de cosecha está muy cerca y que ahora estoy más lista que nunca para recibir y poder dar, merecidamente, todo lo que hay dentro de mí.

Hoy muchos ya no están, otros continúan y espero que sigan estando, y otros más llegarán ¡bienvenidos sean! Puedo decir, sin temor a equivocarme, que me siento lista para recibir lo que tal vez antes, inconscientemente y de manera equivocada, creía no merecer.

Si algo agradezco y me encanta de ser cómo soy es que siempre he encontrado la manera de que incluso las situaciones que deberían derrumbarme, me hagan más fuerte y más capaz. Hoy siento que puedo con todo y con todos, aprecio enormemente a mis aliados y espero con mucha emoción a todos los que están cerca de formar parte de mi universo. ¡Ha sido una vida completa! “Ha sido una buena vida”.


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